La gestión de crisis existe para dirigir los riesgos patrimoniales (físicos y de imagen) a una persona física o jurídica. Esto puede ocurrir a causa de una investigación policial o de procedimientos administrativos por parte de organismos estatales reguladores, que pueden llevar a la empresa a una crisis que repercutir directamente en su reputación y, consecuentemente, en la pérdida de su valor de mercado. En estas situaciones, no tener cuidado en la relación con las instituciones puede manchar un nombre de forma irreversible.
En el caso de una empresa, el objetivo principal es proteger su propio patrimonio y el de los socios, definiendo estrategias de relación institucional, preservando la integridad y el prestigio de la empresa.
La crisis puede surgir debido a las oscilaciones de mercado y los equívocos de gestión, además de otras situaciones fortuitas que del día a la noche pueden causar un impacto muy grande en la imagen de su empresa. Actuamos para corregir de forma definitiva el problema y, a partir de entonces, definir estrategias para resolver las demás consecuencias.
